13 febrero 2009

El lago congelado


Había dos niños que patinaban sobre una laguna congelada.
Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación, cuando de pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua.
El otro niño viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llego el equipo de rescate y vieron lo que había sucedido, le preguntaron:
- ¿Como lo hiciste? El hielo esta muy grueso, es imposible que lo hayas podido quebrar, con esa piedra y tus manos tan pequeñas!!!
En ese instante apareció un anciano y dijo:
- "Yo se como lo hizo".
- ¿Como...??
Preguntaron todos al anciano, quien contesto:
- "No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo".
Aprende a confiar en tu fuerza interior, en ella se encuentra la clave con la que puedes enfrentarte a cualquier obstáculo, pero para ello necesitas confiar en ti y no dejarte influenciar por los ladrones de sueños, aquellos que te dicen el "es imposible", "no lo lograras" y muchas otras cosas que desde pequeño hemos ido escuchando y han sido grabadas en lo más profundo de nuestro corazon.
Hoy decide confiar en ti y en tu fuerza interior para romper las cadenas que te impiden avanzar hacia tus sueños.

10 enero 2009

El sexo según Isabel Allende


GENIAL RELATO DE ISABEL ALLENDE.
El sexo, según una escritora chilena, sensible e inteligente.
Mi vida sexual comenzó temprano, más o menos a los cinco años, en el kindergarten de las monjas ursulinas, en Santiago de Chile. Supongo que hasta entonces había permanecido en el limbo de la inocencia, pero no tengo recuerdos de aquella prístina edad anterior al sexo. Mi primera experiencia consistió en tragarme casualmente una pequeña muñeca de plástico. 'Te crecerá adentro, te pondrás redonda y después te nacerá un bebé' - me explicó mi mejor amiga, que acababa de tener un hermanito. ¡Un hijo! Era lo último que deseaba.
Siguieron días terribles, me dio fiebre, perdí el apetito, vomitaba. Mi amiga confirmó que los síntomas, eran iguales a los de su mamá. Por fin una monja me obligó a confesar la verdad. Estoy embarazada -admití hipando. Me vi cogida de un brazo y llevada por el aire hasta la oficina de la Madre Superiora. Así comenzó mi horror por las muñecas y mi curiosidad por ese asunto misterioso cuyo solo nombre era impronunciable: sexo.
Las niñas de mi generación carecíamos de instinto sexual, eso lo inventaron Master y Johnson mucho después. Sólo los varones padecían de ese mal que podía conducirlos al infierno y que hacía de ellos unos faunos en potencia durante todas sus vidas. Cuando una hacía alguna pregunta escabrosa, había dos tipos de respuesta, según la madre que nos tocara en suerte. La explicación tradicional era la cigüeña que venía de París y la moderna era sobre flores y abejas. Mi madre era moderna, pero la relación entre el polen y la muñeca en mi barriga me resultaba poco clara.
A los siete años me prepararon para la Primera Comunión. Antes de recibir la hostia había que confesarse. Me llevaron a la iglesia, me arrodillé detrás de una cortina de felpa negra y traté de recordar mi lista de pecados, pero se me olvidaron todos. En medio de la oscuridad y el olor a incienso escuché una voz con acento de Galicia. ¿Te has tocado el cuerpo con las manos? Sí, padre. ¿A menudo, hija? Todos los días... ¡Todos los días! ¡Esa es una ofensa gravísima a los ojos de Dios, la pureza es la mayor virtud de una niña, debes prometer que no lo harás más! Prometí, claro, aunque no imaginaba cómo podría lavarme la cara o cepillarme los dientes sin tocarme el cuerpo con las manos. (Este traumático episodio me sirvió para 'Eva Luna', treinta y tantos años más tarde. Una nunca sabe para qué se está entrenando).
Nací al sur del mundo, durante la Segunda Guerra Mundial en el seno de una familia emancipada e intelectual en algunos aspectos y casi paleolítica en otros. Me crié en el hogar de mis abuelos, una casa estrafalaria donde deambulaban los fantasmas invocados por mi abuela con su mesa de tres patas. Vivían allí dos tíos solteros, un poco excéntricos, como casi todos los miembros de mi familia. Uno de ellos había viajado a la India y le quedó el gusto por los asuntos de los fakires, andaba apenas cubierto por un taparrabos recitando los 999 nombres de Dios en sánscrito. El otro era un personaje adorable, peinado como Carlos Gardel y amante apasionado de la lectura. (Ambos sirvieron de modelos - algo exagerados, lo admito - para Jaime y Nicolás en 'La casa de los espíritus').
La casa estaba llena de libros, se amontonaban por todas partes, crecían como una flora indomable, se reproducían ante nuestros ojos. Nadie censuraba o guiaba mis lecturas y así leí al Marqués de Sade, pero creo que era un texto muy avanzado para mi edad; el autor daba por sabidas cosas que yo ignoraba por completo, me faltaban referencias elementales.
El único hombre que había visto desnudo era mi tío, el fakir, sentado en el patio contemplando la luna y me sentí algo defraudada por ese pequeño apéndice que cabía holgadamente en mi estuche de lápices de colores. ¿Tanto alboroto por eso?
A los once años yo vivía en Bolivia. Mi madre se había casado con un diplomático, hombre de ideas avanzadas, que me puso en un colegio mixto. Tardé meses en acostumbrarme a convivir con varones, andaba siempre con las orejas rojas y me enamoraba todos los días de uno diferente. Los muchachos eran unos salvajes cuyas actividades se limitaban al fútbol y las peleas del recreo, pero mis compañeras estaban en la edad de medirse el contorno del busto y anotar en una libreta los besos que recibían. Había que especificar detalles: quién, dónde, cómo. Había algunas afortunadas que podían escribir: 'Felipe, en el baño, con lengua.' Yo fingía que esas cosas no me interesaban, me vestía de hombre y me trepaba a los árboles para disimular que era casi enana y menos sexy que un pollo. En la clase de biología nos enseñaban algo de anatomía y el proceso de fabricación de los bebés, pero era muy difícil imaginarlo. Lo más atrevido que llegamos a ver en una ilustración fue una madre amamantando a un recién nacido. De lo demás no sabíamos nada y nunca nos mencionaron el placer, así es que el meollo del asunto se nos escapaba: ¿por qué los adultos hacían esa cochinada?
La erección era un secreto bien guardado por los muchachos, tal como la menstruación lo era por las niñas. La literatura me parecía evasiva y yo no iba al cine, pero dudo que allí se pudiera ver algo erótico en esa época.
Las relaciones con los muchachos consistían en empujones, manotazos y recados de las amigas: dice el Keenan que quiere darte un beso, dile que sí pero con los ojos cerrados, dice que ahora ya no tiene ganas, dile que es un estúpido, dice que más estúpida eres tú y así nos pasábamos todo el año escolar. La máxima intimidad consistía en masticar por turnos el mismo chicle. Una vez pude luchar cuerpo a cuerpo con el famoso Keenan, un pelirrojo a quien todas las niñas amábamos en secreto.
Me sacó sangre de narices, pero esa mole pecosa y jadeante aplastándome contra las piedras del patio, es uno de los recuerdos más excitantes de mi vida.
En otra ocasión me invitó a bailar en una fiesta. A La Paz no había llegado el impacto del rock que empezaba a sacudir al mundo, todavía nos arrullaban Nat King Cole y Bing Crosby (¡Oh, Dios! ¿Era eso la prehistoria?). Se bailaba abrazados, a veces chic-to-chic, pero yo era tan diminuta que mi mejilla apenas alcanzaba la hebilla del cinturón de cualquier joven normal. Keenan me apretó un poco y sentí algo duro a la altura del bolsillo de su pantalón y de mis costillas. Le di unos qolpecitos con las puntas de los dedos y le pedí que se quitara las llaves, porque me hacían daño. Salió corriendo y no regresó a la fiesta. Ahora, que conozco más de la naturaleza humana, la única explicación que se me ocurre para su comportamiento es que tal vez no eran las llaves.
En 1956 mi familia se había trasladado al Líbano y yo había vuelto a un colegio de señoritas, esta vez a una escuela inglesa cuálquiera, donde el sexo simplemente no existía, había sido suprimido del universo por la flema británica y el celo de los predicadores. Beirut era la perla del Medio Oriente. En esa ciudad se depositaban las fortunas de los jeques, había sucursales de las tiendas de los más famosos modistos y joyeros de Europa, los Cadillacs con ribetes de oro puro circulaban en las calles junto a camellos y mulas.
Muchas mujeres ya no usaban velo y algunas estudiantes se ponían pantalones, pero todavía existía esa firme línea fronteriza que durante milenios separó a los sexos.La sensualidad impregnaba el aire, flotaba como el olor a manteca de cordero, el calor del mediodía y el canto del muecín convocando a la oración desde el alminar. El deseo, la lujuria, lo prohibido...
Las niñas no salían solas y los niños también debían cuidarse. Mi padrastro les entregó largos alfileres de sombrero a mis hermanos, para que se defendieran de los pellizcos en la calle.En el recreo del colegio pasaban de mano en mano foto-novelas editadas en la India con traducción al francés, una versión muy manoseada de 'El amante de Lady Chaterley' y pocket-books sobre orgías de Calígula. Mi padrastro tenía 'Las 'Mil y Una Noches' bajo llave en su armario, pero yo descubrí la manera de abrir el mueble y leer a escondidas trozos de esos magníficos libros de cuero rojo con letras de oro.
Me zambullí en el mundo sin retorno de la fantasía, guiada por huríes de piel de leche, genios que habitaban en las botellas y príncipes dotados de un inagotable entusiasmo para hacer el amor.Todo lo que había a mi alrededor invitaba a la sensualidad y mis hormonas estaban a punto de explotar como granadas, pero en Beirut vivía prácticamente encerrada. Las niñas decentes no hablaban siquiera con muchachos, a pesar de lo cual tuve un amigo, hijo de un mercader de alfombras, que me visitaba para tomar Coca-Cola en la terraza. Era tan rico, que tenía motoneta con chófer. Entre la vigilancia de mi madre y la de su chófer, nunca tuvimos ocasión de estar solos.
Yo era plana, chata. Ahora no tiene importancia, pero en los cincuenta eso era una tragedia, los senos eran considerados la esencia de la feminidad. La moda se encargaba de resaltarlos: sweater ceñido, cinturón ancho de elástico, faldas infladas con vuelos almidonados. Una mujer pechugona tenía el futuro asegurado. Los modelos eran Jane Mansfield, Gina Lollobrigida, Sofia Loren. Qué podía hacer una chica sin pechos? Ponerse rellenos. Eran dos medias esferas de goma que a la menor presión se hundían sin que una lo percibiera. Se volvían súbitamente cóncavos, hasta que de pronto se escuchaba un terrible plop-plop y las gomas volvían a su posición original, paralizando al pretendiente que estuviera cerca y sumiendo a la usuaria en atroz humillación.También se desplazaban y podía quedar una sobre el esternón y la otra bajo el brazo, o ambas flotando en la alberca detrás de la nadadora. En 1958 el Líbano estaba amenazado por la guerra civil. Después de la crisis del Canal de Suez se agudizaron las rivalidades entre los sectores musulmanes, inspirados en la política panarábiga de Gamal Abder Nasser, y el gobierno cristiano.El Presidente Camile Chamoun pidió ayuda a Eisenhower y en julio desembarcó la VI Flota norteamericana.De los portaaviones desembarcaron cientos de marines bien nutridos y ávidos de sexo. Los padres redoblaron la vigilancia de sus hijas, pero era imposible evitar que los jóvenes se encontraran. Me escapé del colegio para ir a bailar con los yanquis. Experimenté la borrachera del pecado y del rockn'roll. Por primera vez mi escaso tamaño resultaba ventajoso, porque con una sola mano los fornidos marines podían lanzarme por el aire, darme dos vueltas sobre sus cabezas rapadas y arrastrarme por el suelo al ritmo de la guitarra frenética de Elvis Presley. Entre dos volteretas recibí el primer beso de mi carrera y su sabor a cerveza y a Ketchup me duró dos años. Los disturbios en el Líbano obligaron a mi padrastro a enviar a los niños de regreso a Chile. Otra vez viví en la casa de mi abuelo.
A los quince años, cuando planeaba meterme a monja para disimular que me quedaría solterona, un joven me distinguió por allí abajo, sobre el dibujo de la alfombra, y me sonrió. Creo que le divertía mi aspecto. Me colgué de su cintura y no lo solté hasta cinco años después, cuando por fin aceptó casarse conmigo.La píldora anticonceptiva ya se había inventado, pero en Chile todavía se hablaba de ella en susurros. Se suponía que el sexo era para los hombres y el romance para las mujeres, ellos debían seducirnos para que les diéramos la prueba de amor' y nosotras debíamos resistir para llegar 'puras' al matrimonio, aunque dudo que muchas lo lograran. No sé exactamente cómo tuve dos hijos. Y entonces sucedió lo que todos esperábamos desde hacía varios años.
La ola de liberación de los sesenta recorrió América del Sur y llegó hasta ese rincón al final del continente donde yo vivía. Arte pop, mini-falda, droga, sexo, bikini y los Beattles. Todas imitábamos a Brigitte Bardot, despeinada, con los labios hinchados y una blusita miserable a punto de reventar bajo la presión de su feminidad
De pronto un revés inesperado: se acabaron las exuberantes divas francesas o italianas, la moda impuso a la modelo inglesa Twiggy, una especie de hermafrodita famélico. Para entonces a mí me habían salido pechugas, así es que de nuevo me encontré al lado opuesto del estereotipo. Se hablaba de orgías, intercambio de parejas, pornografía. Sólo se hablaba, yo nunca las vi. Los homosexuales salieron de la oscuridad, sin embargo yo cumplí 28 años sin imaginar cómo lo hacen. Surgieron los movimientos feministas y tres o cuatro mujeres nos sacamos el sostén, lo ensartamos en un palo de escoba y salimos a desfilar, pero como nadie nos siguió, regresamos abochornadas a nuestras casas. Florecieron los hippies y durante varios años anduve vestida con harapos y abalorios de la India. Intenté fumar mariguana pero después de aspirar seis cigarros sin volar ni un poco, comprendí que era un esfuerzo inútil.
Paz y amor. Sobre todo amor libre, aunque para mí llegaba tarde, porque estaba irremisiblemente casada. Mi primer reportaje en la revista donde trabajaba fue un escándalo. Durante una cena en casa de un renombrado político, alguien me felicitó por un artículo de humor que había publicado y preguntó si no pensaba escribir algo en serio. Respondí lo primero que me vino a la mente: sí, me gustaría entrevistar a una mujer infiel. Hubo un silencio gélido en la mesa y luego la conversación derivó hacia la comida. Pero a la hora del café la dueña de casa treinta y ocho años, delgada, ejecutiva en una oficina gubernamental, traje Chanel - me llevó aparte y me dijo que sí le juraba guardar el secreto de su identidad, ella aceptaba ser entrevistada. Al día siguiente me presenté en su oficina con una grabadora. Me contó que era infiel porque disponía de tiempo libre después de almuerzo, porque el sexo era bueno para el ánimo, la salud y la propia estima y porque los hombres no estaban tan mal, después de todo. Es decir, por las mismas razones de tantos maridos infieles, posiblemente el suyo entre ellos. No estaba enamorada, no sufría ninguna culpa, mantenía una discreta garçonière que compartía con dos amigas tan liberadas cómo ella. Mi conclusión, después de un simple cálculo matemático, fue que las mujeres son tan infieles como los hombres, porque si no ¿con quién lo hacen ellos? No puede ser solo entre ellos o todos siempre con el mismo puñado de voluntarias. Nadie perdonó el reportaje, como tal vez lo hubieran hecho si la entrevistada tuviera un marido en silla de ruedas y un amante desesperado.
El placer sin culpa ni excusas resultaba inaceptable en una mujer. A la revista llegaron cientos de cartas insultándonos. Aterrada, la directora me ordenó escribir un artículo sobre 'la mujer fiel'. Todavía estoy buscando una que lo sea por buenas razones. Eran tiempos de desconcierto y confusión para las mujeres de mi edad. Leíamos el Informe Kinsey, el Kamasutra y los libros de las feministas norteamericanas, pero no lográbamos sacudirnos la moralina en que nos habían criado. Los hombres todavía exigían lo que no estaba dispuestos a ofrecer, es decir, que sus novias fueran vírgenes y sus esposas castas.
Las parejas entraron en crisis, casi todas mis amistades se separaron. En Chile no hay divorcio, lo cual facilita las cosas, porque la gente se separa y se junta sin trámites burocráticos. Yo tenía un buen matrimonio y drenaba la mayor parte de mis inquietudes en mi trabajo. Mientras en la casa actuaba como madre y esposa abnegada, en la revista y en mi programa de televisión aprovechaba cualquier excusa para hacer en público lo que no me atrevía a hacer en privado, por ejemplo, disfrazarme de corista, con plumas de avestruz en el trasero y una esmeralda de vidrio pegada en el ombligo.
En 1975 mi familia y yo abandonamos Chile, porque no podíamos seguir viviendo bajo la dictadura del General Pinochet. El apogeo de la liberación sexual nos sorprendió en Venezuela, un país cálido, donde la sensualidad se expresa sin subterfugios. En las playas se ven machos bigotudos con unos bikinis diseñados para resaltar lo que contienen. Las mujeres más hermosas del mundo (ganan todos los concursos de belleza), caminan por la calle buscando guerra, al son de una música secreta que llevan en las caderas. En la primera mitad de los 80 no se podía ver ninguna película, excepto las de Walt Disney, sin que aparecieran por lo menos dos criaturas copulando. Hasta en los documentales científicos había amebas o pingüinos que lo hacían.Fui con mi madre a ver 'El Imperio de los Sentidos' y no se inmutó. Mi padrastro les prestaba sus famosos libros eróticos a los nietos, porque resultaban de una ingenuidad conmovedora comparados con cualquier revista que podían comprar en los kioskos. Había que estudiar mucho para salir airosa de las preguntas de los hijos (mamá ¿qué es pedofilia?) y fingir naturalidad cuando las criaturas inflaban condones y los colgaban como globos en las fiestas de cumpleaños.
Ordenando el closet de mi hijo adolescente encontré un libro forrado en papel marrón y con mi larga experiencia adiviné el contenido antes de abrirlo. No me equivoqué, era uno de esos modernos manuales que se cambian en el colegio por estampas de futbolistas. Al ver a dos amantes frotándose con mousse de salmón me di cuenta de todo lo que me había perdido en la vida. ¡Tantos años cocinando y desconocía los múltiples usos del salmón! ¿En que habíamos estado mi marido y yo durante todo ese tiempo? Ni siquiera teníamos un espejo en el techo del dormitorio. Decidimos ponernos al día, pero después de algunas contorsiones muy peligrosas - como comprobamos más tarde en las radiografías de columna - amanecimos echándonos linimento en las articulaciones, en vez de mousse en el punto G. Cuando mi hija Paula terminó el colegio entró a estudiar Psicología con especialización en sexualidad humana. Le advertí que era una imprudencia, que su vocación no sería bien comprendida, no estábamos en Suecia. Pero ella insistió. Paula tenia un novio siciliano cuyos planes eran casarse por la iglesia y engendrar muchos hijos, una vez que ella aprendiera a cocinar pasta. Físicamente mi hija engañaba a cualquiera, parecía una virgen de Murillo, grácil, dulce, de pelo largo y ojos lánguidos, nadie imaginaría que era experta en esas cosas. En medio del Seminario de Sexualidad yo hice un viaje a Holanda y ella me llamó por teléfono para pedirme que le trajera cierto material de estudio. Tuve que ir con una lista en la mano a una tienda en Amsterdam y comprar unos artefactos de goma rosada en forma de plátanos. Eso no fue lo más bochornoso. Lo peor fue cuando en la aduana de Caracas me abrieron la maleta y tuve que explicar que no eran para mí, sino para mi hija.
Paula empezó a circular por todas partes con una maleta de juguetes pornográficos y el siciliano perdió la paciencia. Su argumento me pareció razonable: no estaba dispuesto a soportar que su novia anduviera midiéndole los orgasmos a otras personas.Mientras duraron los cursos, en casa vimos videos con todas las combinaciones posibles: mujeres con burros, parapléjicos con sordomudas, tres chinas y un anciano, etc. Venían a tomar el té transexuales, lesbianas, necrofílicos, onanistas, y mientras la virgen de Murillo ofrecía pastelitos, yo aprendía cómo los cirujanos convierten a un hombre en mujer mediante un trozo de tripa.
La verdad es que pasé años preparándome para cuando nacieran mis nietos. Compré botas con tacones de estilete, látigos de siete puntas, muñecas infladas con orificios practicables y bálsamos afrodisiacos, aprendí de memoria las posiciones sagradas del erotismo hindú y cuando empezaba a entrenar al perro para fotos artísticas, apareció el Sida y la liberación sexual se fue al diablo.
En menos de un año todo cambió. Mi hijo Nicolás ya se cortó los mechones verdes que coronaban su cabeza, se quitó sus catorce alfileres de las orejas y decidió que era más sano vivir en pareja monogámica. Paula abandonó la sexología, porque parece que ya no era rentable, y en cambio se propuso hacer una maestría en educación cognoscitiva y aprender a cocinar pasta con la esperanza de encontrar otro novio. Lo encontró, se casaron y luego vino la muerte y se la llevó, pero esa es otra historia. Yo compré ositos de peluche para los futuros nietos, me comí la mousse de salmón y ahora cuido mis flores y mis abejas.
Isabel Allende

26 noviembre 2008

¿Tú de que eres exclavo?



¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?, ¿de tus traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fueras?, ¿de una relación que no te satisface?, ¿ de un trabajo que no disfrutas?, ¿de la rutina de tu vida?

¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.

¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?

¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?

El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.

Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.

Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?

¡Despierta ya hermano!, ¡Despierta ya hermana!, ¡Esta es la vida!
La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuado tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita. En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres!

No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijitos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”.

Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.

Se también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.

Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenido a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.

Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida………
Espero que tú también decidas hacerlo.

Tomado del libro: El Esclavo
Autor: Francisco J. Ángel Real

19 noviembre 2008

26 octubre 2008

Hombre viejo, hombre sabio



Un hombre viejo, bajo, bien vestido, quien cuidaba mucho su apariencia, se está mudando hoy a una residencia de ancianos.

Su esposa de 80 años murío hace poco y él se vió obligado a dejar su hogar.

Después de esperar varias horas en recepción, gentilmente sonríe cuando le indican que su habitación ya está preparada.

Conforme camina lentamente hasta el ascensor, usando su bastón, se le describe como es su cuarto.

-"Me gusta mucho" indica con la ilusión de un niño de 9 años que ha recibido un regalo.

-"Señor, Ud. no ha visto todavía su habitación. Espere que ya queda poco para llegar".

-"Eso no tiene nada que ver.

La felicidad la elijo yo por adelantado. Si me gusta o no el cuarto no depende del mobiliario ni de la decoración, sinó de como yo decido verlo.

Ya está decidido en mi mente que me gusta mi cuarto. Es una decisión que tomo cada día cuando me levanto.

Yo puedo escoger:

Puedo pasar todo el día en la cama enumerando todas las dificultades que tengo con cada una de las partes de mi cuerpo que ya no responden bien. O puedo levantarme y dar gracias al cielo por todas aquellas que todavía trabajan bien.

Cada día es un regalo, y mientras yo pueda abrir mis ojos, me enfocaré en el nuevo día y todos los recuerdos felices que he construido a lo largo de mi vida.

La vejez es como una cuenta bancaria: tu retiras al final todo lo que has depositado durante toda tu vida.

Así que mi consejo para tí es que deposites toda la felicidad que tengas en tu cuenta bancaria de recuerdos.

Gracias por tu parte por llenar mi cuenta con recuerdos felices, los cuales yo todavía sigo depositando."

¿Nos seguimos riendo?


Le dice la madre a la hija:
-'Mija... dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio!'
-'Ay, mami, la gente es más chismosa.... Uno se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio...'
----------------------------------------------------------------------------
-'¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!'
- '¡Dile al tarado ese que le puse cuernos, no alas!'
-----------------------------------
-'Carmen, ¿estás enferma?... Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana...'
- 'Mira, vieja, ayer por la mañana yo vi salir a un militar de la tuya y no por eso estás en guerra, ¿verdad?'
-----------------------------------
- Dígame. ¿Cuál es el motivo por el quiere divorciarse de su esposo?
- Mi marido me trata como si fuera un perro.
- ¿La maltrata, le pega?
- No, Quiere que le sea fiel....
---------------------------------------------
Un ladrón le grita a otro, en medio de un asalto:
- ¡Viene la policía!
- ¿Y ahora qué hacemos?
- ¡Saltemos por la ventana!
- ¡Pero si estamos en el piso 13!
- ¡Este no es momento para supersticiones!
---------------------------------------------
En una fiesta se acerca un mesero a ofrecerle más whisky a una muchacha:
- Madame, ¿gusta otra copa?
- No, gracias, me hace daño para las piernas.
- ¿Se le adormecen?
- No, se me abren!
--------------------------------------------------------
Una joven rebelde muy liberada, entra en un bar completamente desnuda. Se para frente al cantinero y le dice:
- Deme una cerveza bien helada!
El cantinero se queda mirándola sin moverse.
- ¿Qué pasa? -dice ella- Nunca ha visto a una mujer desnuda???
- ¡Muchas veces!
- ¿¿¿Y entonces qué mira???
- ¡Quiero ver de dónde va a sacar el dinero para pagar la cerveza!
--------------------------------------------------------
Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.
El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.
Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:
- 'Mire amigo, jamás haga eso otra vez! Casi me mata del susto!'
El pasajero le pide disculpas y le dice:
- 'No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro'
El taxista le dice:
- 'Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista'
- ¿Y qué hacía antes?
- Fui chofer de carroza funeraria durante 25 años'
--------------------------------------------------------
Se encuentran dos chinos:
- 'El otlo día me comple un coche.'
- 'Ah si?'
- 'Si, mila, es ese de ahí.'
- 'Y que malca es?'
- 'Un Alfa'
- '¿Lomeo?'
- 'Lo meas y te lompo el alma, pol cochino'
--------------------------------------------------------
EL NOVIO LE DICE A LA NOVIA EN SU NOCHE DE BODAS:
- MI AMOR, PERO TU NO ERES VIRGEN !!
Y ELLA RESPONDE:
- NI TU SAN JOSÉ, NI VINIMOS A ARMAR UN PESEBRE, ¿Cierto, amor?..
--------------------------------------------------------
- ¿ LOBO, POR QUÉ TIENES ESA FRENTE TAN SUDADA, LOS OJOS TAN AJUSTADOS Y ESOS DIENTES TAN APRETADOS?
- COÑO CAPERUCITA, DÉJAME CAGAR TRANQUILO ¿YA?

16 octubre 2008

Otro chistecillo



Una monjita se sube a un taxi en medio de la noche oscura.

El taxista durante todo el camino se le queda mirando por el espejo y cuando ella se da cuenta, le pregunta:

- Hijo... ¿Qué es lo que ves?

- Perdón madre, me da mucha pena decírselo, yo no quisiera ofenderla.

- Pero, hijo mío, en mi vida yo he visto muchas cosas y no creo que puedas decirme algo que me pueda ofender.

- Bueno, es que toda mi vida he tenido la fantasía de que una monja me haga sexo oral.

La monja se queda sin habla y luego dice:

- Pues... no lo sé, en primer lugar tendrías que ser católico y además tendrías que ser soltero.

A lo que el taxista responde emocionado:

-¡Sí, yo soy católico y soy soltero!

La monja se queda sin argumentos y acepta la propuesta del taxista .....

Este se mete a un callejón y la monja le cumple su deseo.

Cuando han terminado, el taxista empieza a llorar y pregunta la monja:

- Hijo, ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?

- ¡Perdóneme madre, he pecado! Soy judío y estoy casado.

- No te preocupes, yo soy gay, me llamo Arturo y voy a una fiesta de Halloween..

09 octubre 2008

Las pequeñas grandezas del día a día



Detente al menos un momento en cada una antes de pasar a la sucesiva...


Enamorarse

Reírse tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas

Una ducha caliente

Ninguno delante de ti en la cola del supermercado

Una mirada especial

Recibir correo

Dar una vuelta en coche por una calle bonita

Encender la radio justo en el momento que están poniendo tu canción preferida.

Quedarse tumbados en la cama escuchando la lluvia

El perfume de las toallas calientes tendidas al sol

Un bote de Nocilla

Una llamada a alguien lejano

Un largo baño de espuma

Una bonita charla

La playa

Reírse de uno mismo

Las llamadas a medianoche que duran horas

Correr debajo de las tormentas de verano

Reírse sin motivo alguno

Tener a alguien que te dice que eres bonita/o

Los amigos

Escuchar de manera casual a alguien decir algo bonito sobre tí

Despertarte en medio de la noche y darte cuenta de que aún te quedan algunas horas para dormir.

Conocer nuevos amigos o pasar un poco de tiempo con los viejos

Tener a alguien que juega con tu pelo

Un helado

Tener un bonito sueño

Una taza de chocolate caliente en un dia frio

Los viajes en coche con los amigos

Subirte a un columpio

Envolver los regalos debajo del árbol de Navidad comiendo galletas y bebiendo un vaso de leche

Cruzar la mirada con un/a guapo/a desconocido/a

Ganar un desafío

Hacer una tarta de manzana

Pasar el tiempo libre con tus mejores amigos

Acercarte al tablón y verte aprobado

Ver las sonrisas y oír las risas de tus amigos

Cojerte de la mano con alguien a quien quieras

Encontrarte por la calle un viejo amigo y descubrir que algunas cosas (buenas o malas) no cambian nunca

Hacer un regalo a un amigo y luego observar la expresión de su rostro mientras abre el paquete y descubre que contiene el regalo que tanto deseaba

Mirar el amanecer

Que te bese esa persona en la que no dejabas de pensar

Una juerga de las que no se olvidan

Un día en un parque acuatico

Saber que amas y eres amado

Levantarse de la cama por la mañana y agradecer a la vida por esto

Cajón desastre



1-¿Por qué el pan de molde es cuadrado, si el chope, salami, mortadela...son redondos?
¿Quién tiene la culpa de esto, los tranchetes?

2-Por qué, cuando te duele una herida, siempre llega alguien que te dice:
¿Te duele? Eso es que se está curando...Que me imagino a Jesucristo con los clavos, y la Virgen: ¿Te duele? Fenomenal, en tres días vas a estar como nuevo....

3-¿Por qué en las películas de miedo siempre aparece una puerta cerrada de la que sale mucha luz por las rendijas? ¿Qué hacen los espíritus ahí detrás, fotocopias?

4-Por qué cuando yo compré el piso, a mí no me dieron la canica que tienen los demás vecinos (pero todos) y que se les cae o la echan a rodar a partir de las doce de la noche?

5-Por qué cuando llegamos a lo alto de una montaña nos ponemos las manos en la cadera?

6-Por qué abrimos la boca cada vez que miramos al techo?

7-Por qué nos da por ir a la nevera cada cuarto de hora si siempre hay lo mismo?

8-¿Por qué si nunca usamos las páginas amarillas,cuando las ves en el portal te pones contentísimo y, de hecho, piensas en cogerlas todas?

9-¿Por qué cuando nos sonamos los mocos abrimos el pañuelo y miramos lo que hemos echado?
¿Qué esperamos encontrar? ¿Berberechos?

10-¿Por qué cuando nos cuelgan el teléfono nos quedamos mirándolo como si el teléfono tuviera la culpa?

11-¿Por qué cuando nos llaman al móvil sentimos la necesidad irrefrenable de ponernos a andar de un lado a otro?

12-¿Por qué cuando estamos en un lugar alto nos obsesionamos con ver nuestra casa?
'Mira, mira ahí, al lado del edificio rojo...'.

13-¿Por qué cuando echamos una carta al buzón no podemos evitar mirar por la ranura e investigar qué hay dentro? ¿Qué esperamos encontrar?¿Un cartero enano?


14-¿Y por qué abrimos los ojos cuando estamos a oscuras?¿Qué creemos?
¿Que tenemos superpoderes?.

15-¿Por qué nos da tanta vergüenza quedarnos en calcetines cuando vamos a una zapatería?
¿Por qué en cuanto nos traen el calzado que hemos pedido nos lo ponemos a toda leche?

16-¿Por qué hay tanta gente que cuando como un helado de cucurucho, a la mitad, muerden el piquito de abajo? Si saben que por ahí les va a chorrear!!!

17-¿Por qué nos hace tanta gracia que se nos quede la marca del reloj cuando nos ponemos morenos y se lo decimos al de al lado? Mira, se me ha quedado la marca, parece que llevo reloj, pero no'

18-¿Porqué cuando un aparato eléctrico no funciona no se nos ocurre otra cosa que apretar con más fuerza el botón de encendido?

19-¿Por qué cuando alguien se va a poner gotitas en los ojos abrela boca de esa manera tan extraña?
¡Es colirio, no tequila!!!!!!

20-¿Por qué cuando cogemos una caja de medicamentos, por muchas vueltas que le demos, siempre la abrimos por el lado que no es y aparece el prospecto, ahí, doblado?

21-Por qué cuando vas de viaje te sientes culpable si no visitas los museos?

22-Por qué cuando nos enfadamos nos cruzamos de brazos?¿Qué ganamos con ello?

23-¿Y por qué elegimos siempre las bodas para dar a conocer a nuestros padres que fumamos?

24-¿Y por qué cuando tenemos miedo nos metemos debajo de las sábanas? ¿Creemos que así un cuchillo no atraviesa la sábana?

25-¿Por qué has mirado al techo al leer la sexta pregunta? ESTA BIEN EHHHHH????

01 octubre 2008

El Caminito del Rey

Acabo de ver este correo que me envía un amigo... y... he vuelto a sufrir como el día, hace años ya, que yo también recorrí una parte de ese caminito. Siempre he creido no sufrir de vértigo, pero recuerdo el miedo aterrador que sentí al caminar por esa vereda y hoy, al ver el video, lo he vuelto a pasar mal.
Un lugar hermoso, eso sí, aunque sin ser un muy experto escalador, mejor dejar tal como está.

Leed el mensaje y luego ver el vídeo.

EL CAMINO DEL REY

Este es un video muy interesante y original que muestra un lugar en Málaga, España; llamado El Chorro, un desfiladero donde se encuentra una ruta denominada Camino Del Rey.
Es una zona bien conocida por escaladores (parapentistas y puentistas!).
La historia cuenta que en el año 1921, Alfonso XIII pasó por aquí cuando abrió las reservas de agua del embalse y este suceso dio el nombre al camino: 'El Camino del Rey', es una senda aérea construida en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes en El Chorro. Es un camino adosado al citado desfiladero con una longitud de 3 km , que cuenta con largos tramos y con una anchura de apenas 1 m ., y tiene hasta 400 metros de profundidad.
Desafortunadamente esta cerrado desde 1992 a causa de peligro por su mal estado.
En el año 1999 y 2000, se produjeron varios accidentes mortales que costaron la vida a cuatro excursionistas, por lo que la Junta de Andalucía, para evitar más desgracias decidió cerrar los accesos al camino, demoliendo su sección inicial a fin de evitar el paso de los visitantes. Actualmente está decretada la imposición de una multa de 6.000 € al que circule por el Caminito del Rey
Sobretodo, hay que destacar que impresiona la forma en la que se ha hecho este video, puesto que muestra de forma real el recorrido por la montaña, como si lo estuvieras haciendo tu mismo, la persona que graba el video sujeta la cámara muy bien, enfocando el camino a seguir, y las vistas impresionantes, de esta manera el espectador siente como si el mismo caminara por la ruta.

http://www.brightcove.tv/title.jsp?title=1438490562